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lunes, 28 de junio de 2021

ASPERGERMORIAS (Blanca)


 

Hola, soy Blanca, y recién acabo de cumplir los 20 años. Venía a contaros mi historia y cómo es mi día a día con esta peculiaridad, que no enfermedad, porque no es una enfermedad ni mucho menos. Es muy, podría decir con mucho orgullo que tengo una salud ya no de hierro, ¡de acero inoxidable!

Bueno, la cuestión es, nací el 1 de febrero de 2001 en Jaén, España, un par de semanas antes de lo previsto, por lo que, como ya he dicho, acabo de cumplir mi segunda década en este mundo que a tantos se nos hace tan grande y complicado de comprender y manejar, sea por la razón que sea. Mi nacimiento fue como el de miles de millones de personas, o sea, no hubo nada raro en él, más que el hecho de que tuve que nacer por cesárea (como en el caso de miles de millones de personas en todo el mundo, repito), y pasar una semana entera en el hospital al lado de mi madre, hasta que nos dieron el alta.

Tras eso, todo transcurría con aparente normalidad: a las cuatro semanas ya era capaz de dormir toda la noche del tirón (cosa que, aunque no os lo creáis, a mis padres les asustó bastante, porque basándose en la experiencia que tuvieron con mi hermano 4 años antes, ellos pensaban que lo normal era que los bebés se despertaran cada – rato para comer o que los tranquilizaran), e iba adquiriendo todas las destrezas que necesitaba en el tiempo considerado "dentro de lo normal" para un bebé. De hecho, nadie detectó nada extraño en mi hasta que llegué más o menos a los dos años, cuando empecé a ir a la guardería y, posteriormente, al cole: siempre tenía que hacer el mismo camino; de lo contrario, me sentía como un perro perdido, y no sabía qué hacer ni cómo reaccionar. ¡Me quedaba paralizada y totalmente bloqueada! También era muy obvio que prefería permanecer sola la mayor parte del tiempo, quiero decir, no me sentía a gusto estando rodeada de gente, y esto hacía que, el 95% de las veces, prefiriera quedarme arrinconada en una esquina en vez de interactuar con otros niños.

A esto hay que sumarle mi nula capacidad de comprender los dobles sentidos, y mi todavía presente tendencia a decir las cosas tal cual las pienso, sin caer en la cuenta del daño que mis palabras pueden provocar. ¡Ah, y también tengo que añadir que sufría y sigo sufriendo, aunque ya en menor medida, una mayor sensibilidad a ciertos estímulos como la luz o el ruido! En fin, todo este cóctel de señales llevó a mis padres a decidir hacerme toda una batería de pruebas psicológicas y neurológicas que pudieran señalar cuál era mi problema, qué tipo de tratamiento debía seguir, y durante cuánto tiempo.

El diagnóstico llegó hacia octubre-noviembre de 2006, más o menos: todos mis sentimientos apuntaban hacia el ahora universalmente conocido síndrome de Asperger, el cual es un trastorno con el que uno nace y con el que muere, pero que, por fortuna, no supone una amenaza para la vida de quien lo sufre. Evidentemente, tan pronto como llegó el diagnóstico, enseguida me buscaron psicólogos que pudieran ayudar a llevar el control de esta ¿enfermedad?, y aprender a desenvolverme en el entorno como cualquier otra persona.

Respecto al colegio, no puedo decir que tuve una gran ayuda porque más bien fue al revés: ni mis compañeros ni los profesores entendían que yo padecía de este síndrome, y simplemente pensaban que "no quería integrarme en el grupo", cuando la realidad era que no sabía cómo hacerlo. Esta situación se volvió mi complicada en mi etapa como estudiante de la ESO, cuando empecé a sufrir en mi piel lo que era el auténtico "bullying", ya que algunos se aprovechaban de mis puntos más débiles y me utilizaban para su propio beneficio. Lo peor de todo es que casi no tengo apoyo por parte de los profesores, lo cual me llegó a plantearme seriamente querer cambiar de colegio en varias ocasiones, pero claro, el hecho de que en otros sitios pudieran tratarme peor que allí me daba más miedo y ansiedad que aguantar aquello a lo que, de todas maneras, ya estaba acostumbrada, por lo que decidí seguir allí hasta que ya no me quedó más remedio que irme para continuar mis estudios en Bachiller (es que mi colegio solo da hasta 4° de la ESO). Primero estuve en el San Juan Bosco, en el que seguí sufriendo cierto acoso por parte de mis compañeros por no ser igual que ellos (ellos mayormente se dedicaban a fumar y beber, mientras yo me comía los apuntes y deberes para poder aprobar, y de hecho, fui víctima de algunas bromas de muy, muy mal gusto), pero tan solo duré un trimestre; era incapaz de llevar ese ritmo tan frenético de exámenes, tareas y trabajos sin pies ni cabeza.

Tras ello, decidí salir y apuntarme a una academia de idiomas en la que me fue relativamente bien y comenzar una dieta para bajar de peso. Bueno, esto último fue más bien incitado por mi madre, ya que, aunque era consciente de mi evidente sobrepeso, no lo consideraba como algo de gran preocupación (posiblemente, porque, al ser joven, nunca me había dado ningún susto), pero, como ya muchos sabéis, la gente como yo tiene una tendencia natural a aferrarse a cualquier cosa, por estúpida que sea, de modo que cogí costumbre a ver cómo los números de la báscula disminuían, por lo que, tras un año con ella, y 20 kilos perdidos, noté que "algo no iba como yo quería", ya que veía que había vuelto a subir de peso, con lo cual aquí comenzó mi infierno con los trastornos alimentarios, ya que empecé a tomar pastillas, productos herbolarios... y dejar de comer progresivamente.

Al principio me prometí mantener esta costumbre solo hasta que llegara a los 63 kg, pero no fue suficiente; esta situación empeoró con la llegada del confinamiento: mi miedo a recuperar ese peso se hizo más fuerte, y es entonces cuando la anorexia comenzó a calar de verdad en mí: mi peso descendió hasta los 55 kg (muy delgada para mi estatura) y, para más inri, al haberme quedado casi sin grasa corporal, mi organismo, en un intento de mantenerse funcionando, había comenzado a atacarse a sí mismo, ¡con el peligro que eso conlleva! Evidentemente, intenté reaccionar en ese mismo momento, y es más, parecía ir en la dirección correcta... salvo que, tan pronto como mi cantidad de comida ingerida comenzó a aumentar, también lo hicieron las conductas compensatorias, o lo que es lo mismo, pasé de la anorexia a la bulimia, con la que sigo lidiando a día de hoy. Pese a todo, también he tenido momentos muy felices en mi vida, como aquel en el que apareció mi perrita en mi vida, hace ya casi 3 años y medio, y quien es aún uno de los pocos motivos que me quedan para seguir luchando.

En resumen, he vivido muchos episodios muy oscuros, pero también reconozco que tengo mis instantes felices, y este síndrome me ha enseñado y me sigue enseñando muchas cosas tanto positivas como negativas. Bueno, os preguntaréis qué tiene que ver el Asperger con los trastornos alimentarios, o incluso adicciones, me imagino... Pues sí, tiene muchísimo que ver: normalmente, el perfil psicológico de las personas con estas enfermedades suele coincidir con el de los Asperger en un gran porcentaje: perfeccionistas, obsesivos, inconformistas, etc. Somos gente a la que nos gusta llevar un cierto control sobre algunas situaciones que, muchas veces, se nos escapa de las manos, pudiendo desembocar en situaciones tales como problemas de autoestima, existenciales... que son los que nos empujan a buscar cualquier remedio para sentirnos mejor con nosotros mismos, incluso si estos en realidad nos hacen más daño que bien. Espero que mi historia sirva de inspiración para otros que estén pasando por situaciones parecidas, y que se atrevan a buscar ayuda, puesto que muchas veces, nosotros solos con los monstruos que viven en nuestra cabeza, necesitamos a otros para poder vencerlos.

jueves, 17 de junio de 2021

SOY ASPERGER Y LA VIDA ES ALUCINANTE. (Maite)

 


En la vida podemos buscar varios estereotipos en cada lugar, momento y hora, pero no hay nada más bonito y emocionante que ser Asperger. La palabra Asperger es aquella que cuando la escuchas te preguntas ¿Qué es eso? es un significado que siempre va a estar y nunca más va a ir al borde del olvido. Cuando esa palabra está dentro de tu cuerpo sientes alegría, emoción y diversión, además de que en las profundidades y en la verdad de ese término vas a encontrar maravillosas experiencias y aventuras por vivir. Es como un miedo inmenso, que finalmente es liberado como un pájaro que está encerrado y por fin puede volar, para ser libre y triunfar valorando sus buenos momentos y recuerdos de la vida.

Básicamente, cuando vamos creciendo tenemos momentos buenos, momentos malos y aquellos que hasta nos hace llorar tanto que aún todavía tenemos nuestros miedos dentro de nuestro organismo. Pero como siempre a quién le importa qué seamos, cómo seamos, si ser diferente mola mogollón.

No somos robots: tenemos sentimientos, tenemos nuestra vida y lo más importante nuestras dos familias, la primera, nuestros padres, madres, titos, primos, abuelos, hermanos y abuelas que aunque algunos ya no vayan a estar con nosotros siempre los recordaremos. 

Y luego tenemos, una segunda familia a la que siempre voy a estar agradecida de habernos ayudado,  enseñarnos cosas nuevas, hacer tantos viajes y campamentos inolvidables, cuando recuerdo cada minuto, segundo y hora, nunca se me quita una gran sonrisa. Esa familia somos todos/as las personas que formamos la asociación: monitores/as, terapeutas, amigos/as, familias,  OHANA para siempre. 

 

Maite, 19 años

viernes, 11 de junio de 2021

REFLEXIONES DE UNA ADOLESCENTE CUALQUIERA: EL MUNDO Y YO (Ana Belén)




Hay veces en las que me pregunto el porqué de todo, y ninguna respuesta  lógica  viene a mi mente. En esos momentos, me siento perdida, confundida, abandonada. Son momentos en los que las tinieblas te ciegan y no logras ver ni lo más evidente, ni lo más claro, nada. En esos momentos todo se reduce a un inmenso abismo que te atrapa y te engulle.

 

Desde allí todo se ve distinto, todo toma una perspectiva más negativa y ceñida a su realidad pesimista. Desde allí tomas la perspectiva de la vida que tienen todos los que sufren justificadamente, no por caprichos. Aquellos que lo único que poseen es dolor, aquellos a los que el mundo les ha dado la espalda.

 

Este mundo hipócrita, falso y lleno de injusticia es en el que nosotros creemos, el que nosotros promovemos. En la sociedad en la que vivimos, y de la que nos quejamos, es la que nosotros hemos construido. Una sociedad fría, sólida, corrompida, sucia, consumista, una sociedad dominada por el tiempo; el cual no tiene rival.

 

Aquí, en la tierra; en España, en Francia, en Alemania, en Estados Unidos, en cualquier país del mundo, lo que se ve es lo que se quiere ver, o mejor aún, lo que queremos ver.

 

Hoy en día se ha perdido la ilusión por todo, se ha conseguido todo. No existen ideales posibles, no hay nada por lo que todas las personas estén de acuerdo. Y lo único que se puede descubrir es que el mundo lo manejan sólo las potencias que tienen lo que se necesita: dinero.

Nosotros que trabajamos, nos quejamos de él, los que no lo poseen, mueren por su falta. Los que tenemos comida la tiramos entera saciados y cansados de tanta comodidad. Los que carecen de la comida no pueden quejarse de nada, porque no saben nada. Y los que le podemos enseñar no lo hacemos, pues es más fácil, y mucho más rentable, tener mano de obra barata y materias primas al alcance, sin pensar en nadie.

 

En este mundo desarrollado en el que nos movemos, importa más una persona que muere por edad, que los miles de niños que cada día mueren por falta de alimentos, o de medicamentos. Importa más una fiesta de famosos que alguien que se queja de las injusticias. Aquí nos quejamos de todo, sin darnos cuenta, y sin hacer nada por los que de verdad deberían tenerlo todo. Niños, adultos, bebés y ancianos que necesitan algo que tú  desprecias y derrochas.

 

La humanidad va en decadencia, pero la vanidad, la pereza, el egoísmo, todo influye para que nosotros cerremos los ojos ante las escenas de dolor de los pueblos que mueren. Y hacemos caso omiso a aquellos a los que, de una forma directa o indirecta, matamos, exploramos, etc.

 

Ya no hay nadie que se responsabilice con causas nobles, sino que hay mucha gente que se ocupa de engañarnos, comprarnos y vendernos y llevarnos como ovejas a donde quieren. Sí, eso somos, solo una pura raza que se extingue, que muere, que mata, que se está autodestruyendo. Sin darse cuenta de nada de lo que sucede a menos de un par de metros suyos. Somos tan egoístas qué sólo nos importamos nosotros y eso nos llevará a nuestro trágico final. 

 

 

 

  


jueves, 3 de junio de 2021

LLENA DE COLOR (Pablo)

 

Llena de color (Pablo)

 

 



Desde que era pequeño, me enseñaron a disfrutar de lo bonita que es la vida, y realmente lo es y también me adoctrinaron y enseñaron lo duro que puede ser este camino, tan largo y en ocasiones tan oscuro. Desde pequeño hasta que maduré, una película de ciencia ficción, una increíble aventura sin precedentes, era muy divertida y todo lo que me rodeaba estaba lleno de color y lleno de esperanza, sin embargo, pasados los años me fui dando cuenta de que todo se iba decolorando, que no era verdad, que vivía en un dulce sueño y donde existía y lo que veía no era lo que realmente era.

 

Y todo eso cambio hace no mucho, cuando yo tenía mis catorce años, poco a poco me fui dando cuenta de lo lúgubre y sombrío que era todo lo que me rodeaba, estaba solo, lleno de miedo, voces que atormentaban, lleno de odio por dentro y dejé de ver el bello cielo azul por una tonalidad triste de un gris, vi a lo que todos se referían.

 

“El mundo se va a pique” o “el mundo se va a acabar tarde o temprano”, ese tipo de frases destruyeron lo poco que quedaba de ese joven chico que solo quería jugar y divertirse, y todo este tipo de opiniones venidas por los noticiarios, los periódicos e incluso las charlas entre compañeros, todo lleno de negatividad y de malas caras. Eso me llenaba el pecho de dudas como, por ejemplo: ¿Podré cambiar algo? ¿Seré capaz de hacer algo para ver a la gente feliz? La respuesta la supe en el mismo momento en el que empezaría a ser realmente feliz y dejar mis dudas atrás, fue un no rotundo.

 

Todo cambio cuando con mis dieciocho años me di cuenta de que en esta vida estamos por un motivo, por un porqué, y todos los que estamos aquí debemos de agradecer a la vida por dejarnos estar pues, vivos ya que sin ella no podría jamás haber visitado la belleza mediterránea de Italia, las iluminadas y enormes calles de Manhattan y muchos más viajes que sé que me quedan por vivir.

 

Al fin y al cabo, me di cuenta yo mismo de que la vida no es un tono de grises o es lleno de color dependiendo de donde nazcas, situación económica, no, en absoluto. Lo que realmente me hace ver a la vida con otros ojos y por lo cual estoy bastante agradecido es por mí ya que sin mí mismo no hubiera sido feliz. Y sé que en ocasiones hay días más o menos grises y sé que en esta vida no es felicidad y alegría, la vida no es como los medios de comunicación te quieran trasmitir, la vida es para vivir dentro de ella, tú solo tienes la oportunidad de ver las cosas que te regala la vida y de disfrutarlas: “La vida no es una escala de grises, la vida es llena de color sin importar como la mires”.

 

jueves, 27 de mayo de 2021

LOS CAMBIOS NO SIEMPRE SON BUENOS: BASADO EN HECHOS REALES (Marina)

 

Los cambios no siempre son buenos: basado en hechos reales (Marina)

 

 

 

Marina era una niña asperger que le costaba mucho socializar. Cuando entró al colegio estaba sola. No tenía amigos, no sabía cómo hacerlos, como 

relacionarse. Se pasaba los recreos sola. Pero, un día todo cambió.

 

 Una niña de su clase le habló. Se hicieron mejores amigas, ya que tenían muchas cosas en común, aunque, también tenían diferencias, claro.  

 

Ellas dos, junto a otro niño, se hicieron mejores amigos y siempre jugaban juntos. El niño se distanció de ellas cuando entraron a primaria, aunque seguían en la misma clase. Las niñas hicieron 2 amigas más. Según pasaron los años, hicieron más feliz a Marina, todo lo veía de color rosa.

 

Pero, cuando entraron al instituto, todo cambió. Una de sus 3 mejores amigas cayó en     otra clase, pero hablaban en el recreo. Todo iba bien, hasta mayo, una de sus mejores amigas, quien era como su hermanita, se mudó. A Marina le afectó mucho. No solo porque la iba a echar de menos, también, porque esto era un cambio grande y difícil. Al ser asperger no sabía cómo tomarse este cambio de no volver a ver a su “hermanita" a la que conocía desde los 5 años.

 

Al año siguiente, las cosas mejoraron. Ese fue un gran año, a diferencia del siguiente. Marina solo hablaba con su primera amiga, siempre juntas. Pero, un gran cambio las separó. En 3°de ESO, cada una estuvo en una clase. Marina estaba sola, no conocía a nadie, solo de vista o de otros cursos. Solo quería que llegase, el recreo para ver a sus amigas. Pero, aun así, ya no sonreía tanto como antes.

 

En verano, Marina tenía la esperanza de que el curso siguiente ella y su mejor amiga volvieran a estar juntas. No fue así. En 4°, Marina hablaba de vez en cuando con sus compañeros, solo para tareas y eso. Lo único que deseaba era que todo volviera a ser como antes, como cuando estaban en primaria.

 

Para muchos, esas cosas no serían para tanto, pero, para un asperger si, y Marina era una a la cual estos acontecimientos la afectaron y cambiaron. Ya no volvió a sonreír como cuando era pequeña.

 

jueves, 20 de mayo de 2021

RELATO DE UN AMOR FALLIDO (Manu)

 

Relato de un amor fallido (Manu)




Desde que era pequeño, me enseñaron a disfrutar de lo bonita que es la vida, y realmente lo es y también me adoctrinaron y enseñaron lo duro que puede ser este camino, tan largo y en ocasiones tan oscuro. Desde pequeño hasta que maduré, una película de ciencia ficción, una increíble aventura sin precedentes, era muy divertida y todo lo que me rodeaba estaba lleno de color y lleno de esperanza, sin embargo, pasados los años me fui dando cuenta de que todo se iba decolorando, que no era verdad, que vivía en un dulce sueño y donde existía y lo que veía no era lo que realmente era.

Y todo eso cambio hace no mucho, cuando yo tenía mis catorce años, poco a poco me fui dando cuenta de lo lúgubre y sombrío que era todo lo que me rodeaba, estaba solo, lleno de miedo, voces que atormentaban, lleno de odio por dentro y dejé de ver el bello cielo azul por una tonalidad triste de un gris, vi a lo que todos se referían.

“El mundo se va a pique” o “el mundo se va a acabar tarde o temprano”, ese tipo de frases destruyeron lo poco que quedaba de ese joven chico que solo quería jugar y divertirse, y todo este tipo de opiniones venidas por los noticiarios, los periódicos e incluso las charlas entre compañeros, todo lleno de negatividad y de malas caras. Eso me llenaba el pecho de dudas como, por ejemplo: ¿Podré cambiar algo? ¿Seré capaz de hacer algo para ver a la gente feliz? La respuesta la supe en el mismo momento en el que empezaría a ser realmente feliz y dejar mis dudas atrás, fue un no rotundo.

Todo cambio cuando con mis dieciocho años me di cuenta de que en esta vida estamos por un motivo; por un porqué y todos los que estamos aquí debemos de agradecer a la vida por dejarnos estar pues, vivos, ya que sin ella no podría jamás haber visitado la belleza mediterránea de Italia; las iluminadas y enormes calles de Manhattan y muchos más viajes que sé que me quedan por vivir.

 Al fin y al cabo, me di cuenta yo mismo de que la vida no es un tono de grises o es lleno de color dependiendo de donde nazcas, situación económica, no, en absoluto. Lo que realmente me hace ver a la vida con otros ojos y por lo cual estoy bastante agradecido es por mí ya que sin mí mismo no hubiera sido feliz. Y sé que en ocasiones hay días más o menos grises y sé que en esta vida no es felicidad y alegría, la vida no es como los medios de comunicación te quieran trasmitir, la vida es para vivir dentro de ella, tú solo tienes la oportunidad de ver las cosas que te regala la vida y de disfrutarlas: “La vida no es una escala de grises, la vida es llena de color sin importar como la mires”.

Quizás mi vida nunca ha sido la más divertida, siempre me han gustado determinadas aficiones que a los demás no, me he fascinado por cosas que a otros les parecían aburridas… Pero yo estaba contento con todo. Sentía que no me faltaba nada, que podía comerme el mundo…

Sin embargo, llegó cierto momento de mi vida en el cual tuve que darme cuenta de que, a pesar de todo eso, estoy sujeto a mis emociones más profundas… Jamás me lo iba a imaginar antes, pero… me enamoré de alguien.

Tenía 17 años, y estaba en una época en la que se me exigía mucha madurez mental, pero mis sentimientos fueron más fuertes. Tuve, de alguna forma, que aprender a entenderme un poco más, en algo que nunca antes había pensado que pasaría; ya de por sí es complicado saber por qué a veces no encajo con quienes me rodean, o por qué me saturo antes que ellos cuando algo no va bien…

Al inicio, me ilusioné mucho, porque eran sensaciones nuevas que nunca había experimentado, y la persona de la que me enamoré demostraba ser muy similar a mí en cuanto a la forma de ver y analizar nuestra vida y nuestro entorno. Mis amigos de entonces a veces sufrían, porque dedicaba mucho tiempo a pensar en esa persona, y en ocasiones no lo pasábamos bien porque nos enfadábamos… Por culpa de esto me surgieron muchas inseguridades…

Esa persona que tan bonita me parecía, me gustaba en todo, pero yo sufría mucho con mis inseguridades, a veces me las causaba yo mismo o en otras ocasiones me ponía a pensar mucho las cosas que mis amigos me decían respecto a cómo vivía mis emociones. Yo quería salir con ella, pero también quería estar seguro de mí mismo, de que era capaz de salir con alguien… A pesar de nuestras inseguridades, suyas y mías, casi intentamos en varias ocasiones una relación, guiados por un sentimiento que parecía mutuo, pero al final siempre salía mal… ¿Qué nos pasaba? ¿Por qué no podía ser? ¿Qué nos hacía sentir inseguros?

Todo al final acabó mal... Conforme iban pasando los meses, empezamos a dejar de comprendernos mutuamente como amigos "especiales" que nos considerábamos, a pelearnos por tonterías, etc. Un gran cúmulo de estas cosas malas causó que tuviéramos que dejar de intentarlo, y dejar de vernos… Seguir acumulando rencores y enfados que no nos aportaban nada, iba a ser malo para ambos.

He pasado por una mala racha tras esto, y la ansiedad, aunque sea parte mi forma de ser, es más alta… Muchos a mi alrededor no comprendían por qué estaba mal, si no habíamos llegado a forjar una relación estable… Por desgracia, no pueden acceder a todo lo que procesa mi cerebro. Planteo muchas veces análisis mentales sobre cómo podían haberse sido las cosas si "yo hubiera hecho x cosa y ella otra x cosa", por ejemplo. Sufro mucho al pensar en las cosas que compartí con esta persona, cosas que hice por primera vez en mi vida y con sus ojos mirándome, ya que son recuerdos que tengo muy cargados de simbolismo, de "significado especial" para mí. Pero… por otro lado, pienso que es mejor que todo haya acabado…

No obstante, aprendí mucho de ella y del tiempo que compartimos. Entendí que a veces las personas podemos llegar a hacer locuras con tal de compartir experiencias bonitas con las personas que nos gustan. También aprendí a quererme un poco más a mí mismo, y que a las personas les será más fácil manifestar lo que sienten por nosotros si nos cuidamos y nos tratamos bien, y nos tomamos las cosas con tranquilidad. Muchas personas creen que quienes estamos en el espectro autista no somos capaces de tener pareja, o desarrollar una intimidad con ella, etc. Es algo que no es verdad, aunque sí que es cierto que es una tarea complicada, pero algo muy bonito si se consigue…

Además, me queda claro un concepto que suelo usar mucho, el de "amor puro", es decir, querer a una persona en lo bueno y en lo malo, asumiendo que somos imperfectos y no siempre vamos a congeniar en todo, pero estando uno al lado del otro, acompañándose, con sinceridad y complicidad. Es el tipo de amor que me gustaría llegar a dar a alguien en el futuro.

¿Y si enamorarnos o querernos profundamente fuera más fácil? ¿Y si todas las inseguridades se pudieran romper automáticamente con un abrazo o un beso?

lunes, 4 de enero de 2021

COMENZAMOS EL AÑO MANTENIENDO EL SERVICIO "SABIOTE ATENCIÓN PSICOLÓGICA"

Comenzamos el año manteniendo el servicio comarcal "Sabiote Atención Psicológica" que tanto puede animar a otras personas con discapacidad física, y que no tienen claro dejar su casa para estudiar, ya que después, su incorporación al mercado laboral es casi imposible.

Además, es frecuente que alguien les diga algo parecido a esto: “Has nacido con una discapacidad, no te compliques la vida, pásala lo mejor posible, y ya está”

Es el momento crítico que sin duda marcará vuestras vidas. Podéis leer un artículo sobre este tema en el siguiente enlace: EL MOMENTO CRÍTICO

Sin duda no es un contrato más, la política inclusiva que están llevando a cabo tanto la Excma. Diputación de Jaén como el Excmo. Ayuntamiento de Sabiote, tiene el valor impagable de incluir, en lugar de excluir, y de animar a otras muchas personas con diversidad funcional a dar el paso, salir de la comodidad de la casa, pasar de las opiniones en contra, y estudiar, porque seguramente lo vais a conseguir, y porque después, os van a dar la oportunidad de demostrar vuestro talento.

Quiero expresar mi más profundo agradecimiento tanto la Excma. Diputación de Jaén como al Excmo. Ayuntamiento de Sabiote, porque, insisto, no es un contrato más, es un contrato que puede cambiar la vida de muchas personas con diversidad funcional que en estos momentos están pensando: ¿Para qué me voy a complicar la vida estudiando, si no voy a tener una integración laboral? 

Si yo lo he conseguido… ¡¡¡VOSOTROS TAMBIEN PODEIS!!!

   




Para contactar conmigo pueden enviarme a mi WhatsApp:

 Un mensaje de texto.

 Un mensaje de audio.

Videoconferencia.

¡¡¡Lo que más les guste!!!

 

martes, 24 de noviembre de 2020

DESDRAMATIZANDO LA DISCAPACIDAD

La historia está plagada de grandes genios que supieron reconstruir de la mejor manera posible ese puente entre la parte física y la parte esencial de la persona.

Normalmente la parte física anula el talento, mejor dicho, en mi opinión la sociedad hace que la parte física anule lo esencial que la persona puede ofrecer, lo cual resulta nefasto para la sociedad, ya que se pierde todo lo bueno que la persona puede ofrecer, y para la persona, ya que vive en un estado de frustración, siente que los progresos son demasiado lentos, y espera pacientemente a que estos lleguen algún día. Soy consciente de que repito esta idea con frecuencia, pero considero que mi insistencia es necesaria.

Sin embargo, a lo largo de la historia han existido grandes genios que no solo han sabido adaptarse a sus necesidades y nos han dejado un legado tan impresionante como valioso, sino que han creado arte inspirados por su discapacidad y los problemas derivados de la misma.

La lista sin duda es muy larga, voy a citar solo algunos, el lector interesado podrá profundizar mucho más en sus vidas:

Ludwig van Beethoven 1770-1827.

Vincent Van Gogh - 1853- 1890.

Hellen Keller 1880 – 1968.

Frida Kahlo 1907- 1954.

John Nash – 1928 – 2015.

Stephen Hawking 1942 – 2018.

Discapacidad: ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica)

Mi preferido es Stephen, por razones personales, y solo por eso voy a poner un video para que tengáis (si no las tenéis) al menos unas breves pinceladas sobre su vida y obra.


Sin embargo, todos tienen algo en común: Ninguno se rindió ante su discapacidad, al contrario, la transformaron en arte, conocimiento, innovación, belleza…

Entonces, cabe preguntarse: ¿De verdad la discapacidad es tan terrible?, ¿De verdad vas a rechazar a una persona por su discapacidad? Si tu respuesta es sí, debo decirte que tú te lo pierdes, y que tienes una discapacidad para valorar lo esencial de las personas.

Podéis pensar que son casos excepcionales. Sin duda lo son, no todos somos grandes genios.

Pero todos, absolutamente todos, tenemos la capacidad de adaptarnos, superarnos, y vivir una vida plena.

 

viernes, 6 de noviembre de 2020

CÓMO TRATAR A LAS PERSONAS CON DIVERSIDAD FUNCIONAL

A todos nos gusta que nos traten correctamente, cuando alguien no lo hace, nos sentimos incómodos, a veces tan incomodos que evitamos a esa persona o ese lugar en el que no nos han tratado bien.

Las personas con diversidad funcional no somos ajenas a estos sentimientos, quiero resaltar que no existen sentimientos discapacitados, no existe el alma discapacitada. Lo esencial de las personas NO entiende de diversidad funcional.

La clave está en la palabra: persona. Eso debería darnos una idea bastante aproximada de cómo tratarnos, el resto son circunstancias que rodean a las personas. “Yo soy yo y mis circunstancias” decía el famoso pensador español D. José Ortega y Gasset.

 

MI EXPERIENCIA

No quiero que este blog sea un blog al uso, quiero que sea diferente porque yo soy una persona con diversidad funcional, y no solo quiero destacarlo, sino que quiero que marque la diferencia. Siempre que lo considere oportuno quiero explicar al menos, parte de mi experiencia.

 

AJEDREZ

El ajedrez es parte importante en mi vida, me ha permitido conocer personas cuya amistad, pasados muchos años, aún conservo, visitar lugares, ganar torneos…


El ajedrez para mí es casi milagroso, porque cuando los jugadores nos dirigimos a la sala de juego, todos van más rápido que yo, incluso con sus coches, mientras que a mí me cuesta mucho más hacer ese camino.


Sin embargo, llegamos a la sala de juego, nos sentamos y, desde ese momento las posibilidades se igualan, ¡desaparece la discapacidad! Porque lo que a mí me cuesta es moverme, pero al ajedrez se juega con la cabeza, y en ese sentido no tengo nada que envidiar a nadie. Por cierto, no sirve de nada llegar antes a la sala de juego, basta con no llegar tarde y saber dónde está el baño.

 

APARIENCIA Y ESENCIA

Cuando juego en un lugar en el que no me conocen, es frecuente que me subestimen, que piensen que no sé jugar, incluso en algunas ocasiones escucho comentarios que tendrían sentido si me hubiera presentado para jugar en el Real Madrid, pero mi sentido del ridículo me lo impidió, por eso elegí el ajedrez, eso sí lo puedo hacer.

 

He ganado muchas partidas con facilidad, simplemente porque mi rival ha pensado que, en vista de mi apariencia, no podía jugar bien al ajedrez.

 

No pasa nada, estas personas, cambian rápidamente su idea sobre las personas con diversidad funcional, se liberan de sus prejuicios al respecto y, la mayoría se alegra de haber aprendido algo valioso. Todo ello por el módico precio de una partida perdida. Excepto los espectadores, que han aprendido lo mismo, pero sin perder la partida. Son las ventajas del aprendizaje observacional.

 

MONITOR DE AJEDREZ

Para mí es muy gratificante observar que en mi clase de ajedrez se ha normalizado la diversidad. Mis alumnos solo ven a alguien que les enseña de forma amena y, que a pesar de todas las dificultades ha conseguido muchas cosas. Es un mensaje muy valioso para ellos, les será de gran utilidad a la hora de afrontar retos y, sobre todo, son alumnos que crecerán sin prejuicios.

 

El ajedrez es solo un ejemplo, juzgar a las personas solo por su apariencia, se repite en todos los ámbitos de la vida, es un grave error, pero vivimos en la cultura de la imagen, nos cuesta profundizar en la persona sin tener en cuenta su imagen, olvidamos que la imagen pasa, y si en el interior de esa persona no hay nada más…

 

Otro error muy común es fingir que has entendido lo que la persona con diversidad funcional acaba de decir. Se nota al instante.

En una conversación con una persona con diversidad funcional, si le cuesta hablar, hay que tener mucha paciencia, y pedirle que repita más despacio lo que acaba de decir y que no se ha entendido.

 

Esto rara vez se hace, porque da vergüenza preguntar, o porque tienen prisa. Sinceramente creo que no hay mala intención, pero, la verdad es que el mensaje no llega a su destino, tanto si era valioso, divertido o daba pie a algo interesante, la conversación acaba de forma abrupta, a veces tragicómica.

 

Un ejemplo:

-      Hola Paco, ¿Cómo estás?

-      Mal, acabo de ver que tu casa está ardiendo.

-      Genial, ¡Eres un campeón! Hasta luego.

 

Esto puede ser otra causa por la que la persona con dificultad para hablar puede aislarse, recluirse y/o buscar ambientes más propicios en los que a las personas sí les interesa lo que tengo que decir, y si algo no se entiende, me van a pedir que no me preocupe, que se lo repita más despacio, porque tiene interés en mantener esa conversación.

 

Doy por terminado el capítulo dedicado a parte de mi experiencia personal, el resto está recogido en las siguientes recomendaciones.

 

Consejos para el trato con personas con discapacidad:

 

Consejos generales:

 

·         Habla directamente a la persona con discapacidad, no a su acompañante.

·         Piensa que la discapacidad no es una incapacidad:

·         No subestimes ni prejuzgues a las personas con discapacidad.

·         Deja que ellas hagan por si mismas todo lo que puedan hacer.

·         Pregunta antes de ayudar y no des por sentado que necesitan ayuda.

·         Ofrece tu ayuda únicamente si la persona parece necesitarla.

·         Que sean ellas las que te marquen el ritmo.

·         Actúa con naturalidad:

·         Piensa que desean que se les trate como a iguales y evita el proteccionismo o el paternalismo.

·         Antes de ayudar, pregunta sobre cómo puedes ayudar.

·         Realiza la ayuda con naturalidad, sin exagerar.

Consejos para el trato con personas con discapacidad física:

 

·         Ofrece tu ayuda para alcanzar o levantar objetos, abrir puertas o ventanas, utilizar máquinas expendedoras u otro tipo de equipos.

·         En compañía de alguien que camina despacio o utiliza muletas, ajusta tu paso al suyo.

·         Si desconoces el manejo de alguna ayuda técnica (silla de ruedas, andador, teclado especial…) pregunta al usuario acerca de cómo ayudarle.

·         Para hablar con una persona usuaria de silla de ruedas, siempre que sea posible, sitúate de frente y a su misma altura.

 Consejos para el trato con personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental:

 

·         Trátale de acuerdo a su edad, pero adaptándonos a su capacidad y recordando su condición de persona.

·         Procura ser naturales, respetuoso y discreto al hablar a una persona con dificultades de comprensión.

·         Ayúdale sólo en lo necesario, dejándole que se desenvuelva sola en el resto de las actividades.

·         Exprésate utilizando un vocabulario sencillo y asegurándote de que te ha comprendido. La comunicación debe ser clara, sin ambigüedades y evitando confusiones.

·         Respeta sus silencios y su espacio vital.

·         En una conversación pueden responder lentamente, por lo que hay que darles tiempo para hacerlo. Procura ser paciente, flexible y muéstrales apoyo.

·         Si tienes que explicarle algo, hazlo con instrucciones claras y concisas, acompañadas de modelos de acción (ejemplos, demostraciones, guiar con la mano, etc.).

·  Procura estar atento a sus repuestas, para que puedas adaptar la comunicación si fuera necesario.

·         Facilita su relación con otras personas.

 


Fuente:

http://www.crmflardero.es/InterPresent1/groups/imserso/documents/binario/consejosparaeltratoconpersonas.pdf

 

 


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