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jueves, 6 de mayo de 2021

TÚ NO ERES UN MARCIANO (Sara)


 

Tú no eres un marciano (Sara)

 

Había una vez un profesor llamado Alberto que, después de haber pasado toda su vida trabajando duro, consiguió ser el director de un Parque de Ciencias que abrió sus puertas en la ciudad. El profesor Alberto siempre supo que era diferente cuando era niño, en lugar de sociabilizarse con los demás, se encerraba en su habitación con una montaña de libros de Ciencias, Matemáticas, Física…

 A pesar de eso, consiguió estudiar su carrera, trabajar como profesor y hasta ganar premios gracias a su esfuerzo y pasión por las Matemáticas y Ciencias. También, consiguió casarse con una mujer que le amaba y comprendía su situación.

 Una tarde, al pasear por el Planetario Digital, le llamó la atención un chico totalmente atento a las constelaciones. El niño iba vestido con un vaquero azul, una camiseta blanca del planeta Saturno y unas zapatillas negras con cordones blancos. No quitaba ojo a las estrellas.

El profesor Alberto sonrió y siguió su camino. Desde entonces, todas las tardes volvía a ver a ese niño que siempre visitaba el Planetario, para observar las estrellas y la representación del Sistema Solar. Se dio cuenta de que le gustaba la Ciencia, pero también se preguntaba por qué ese pequeño siempre estaba solo. Pues aunque había más visitantes, él estaba en su mundo.

Un día lo llamaron de un colegio para que diera una charla sobre Ciencia. Con mucho gusto, entró en una clase donde lo estaban esperando con entusiasmo. Pudo ver a todos los niños sentados juntos, menos un niño apartado en una esquina.

Para su sorpresa, reconoció al mismo niño que todas las tardes visitaba el Parque de Ciencias. Al verlo ahí solo, sospechó que algo le ocurría para ser diferente. En esa ocasión, tenía puesto un vaquero negro, una camiseta azul con estrellas, zapatillas rojas con cordones blancos y por fin podía observar de cerca su pelo castaño rizado y los ojos marrones

 El profesor Alberto se acercó a él y le preguntó:

- Hijo, ¿qué haces sentado tan apartado de tus compañeros?

El pequeño parecía tímido y con voz débil contestó:

- Yo no soy tu hijo.

El profesor Alberto sonrió y añadió:

- Perdona, quería decírtelo como cariño. ¿Cómo te llamas pequeño?

- Se llama “Marciano”.-contestó otro niño con un coro de risas que se escuchaban.

El pequeño bajó la cabeza, pero el profesor Alberto respondió:

- ¿Así se llama?

- Sí, se llama “Marciano”.- Contestó otro con muecas de burla.

- ¿Acaso se llama así de verdad? No lo creo. ¿No será que vosotros le llamáis así? Este niño seguro que tiene un nombre.

Entonces, volvió a dirigirse al pequeño para preguntarle:

- No tengas miedo, dime ¿Cómo te llamas?

Y el niño levantó la cabeza contestando:

- Me llamo David.

Al profesor Alberto se le ocurrió una idea. Les hizo una pregunta matemática que sólo David resolvió y como premio, cogió una silla, la colocó a su lado y dedicaba la charla para él. A David le gustó mucho la idea de estar al lado del profesor y que este le dedicara la charla en su honor, disfrutó con alegría el momento.

     Después de la charla, el profesor Alberto estaba preocupado por el trato que le estaban haciendo a David y decidió hablar con su tutor.

- ¿Usted sabe cómo le están tratando?

El tutor asintió la cabeza y contestó:

- Ese es su problema, si es diferente, normal que sea “la oveja negra” y todos vayan a por él.

El profesor Alberto no podía creer lo que estaba oyendo.

- ¿Y cree que así estando con los brazos cruzados y lavándose las manos se solucionan sus problemas? ¿No cree que necesita ayuda? ¿O es que usted no es consciente de lo que está sufriendo? Si es tan buen profesor demuéstrelo.

El tutor de David no consiguió contener su chulería y respondió:

- Oiga, yo soy profesor de escuela, no médico ni científico. Yo hago mi trabajo y usted no tiene por qué decirme lo que tengo que hacer. Si este niño es tonto no es mi problema. Y aunque sea bueno con los números, no sigue el ritmo de sus compañeros y eso es culpa suya. No pienso perder el tiempo con un niño tan raro.

El profesor Alberto, al oír esas palabras, se sentía furioso. Consiguió calmarse y una vez sereno, recogió sus cosas y haciendo llamar al director, volvió a dirigirse al cruel tutor y compañeros agresores:

- Bien, ya que he visto la manera de cómo habéis tratado a esta criatura y ha estado sufriendo mucho injustamente por ser diferente, por un problema que sospecho lo que puede ser, no voy a permitir que siga pasándolo mal. David se va a venir conmigo y en cuanto a usted, no se librará fácilmente. Todo el mundo va a saber lo que ha hecho y le aconsejo que ni se le ocurra volver a acercarse a este niño o las consecuencias serán peores. Así que tenga cuidado a partir de ahora o le pondré una denuncia.

El profesor Alberto consiguió llevarse a David, “todo irá bien, ya verás” le decía.

     Todos se llevaron una sorpresa, los compañeros agresores pasaron de la risa a un tenso silencio y el director del colegio, que no sabía exactamente lo que había pasado, se vio obligado a poner medidas e inmediatamente, despedir al malvado tutor y éste, pagó su delito.

Unas semanas después de que a David le cambiaran de colegio, ya la vida le sonreía. No sólo porque consiguió tener amigos y gente más comprensiva, sino porque el profesor Alberto consiguió ayudarle y su esposa psicóloga y logopeda, pudo resolver el problema que tenía.

Los padres de David estaban muy agradecidos por el apoyo y afecto que sintió el profesor Alberto hacia su hijo. Y también estaban muy agradecidos por el acto valiente de haber dado una lección, aquel día en el otro colegio.

Además gracias a él y su esposa, pudieron saber qué le ocurría al pequeño para ser diferente y por qué estaba solo. Desde siempre sospecharon de comportamientos extraños. La esposa del profesor Alberto conocía perfectamente el caso y no dudó en ponerse manos a la obra para colaborar en el diagnóstico. Lo sabía perfectamente porque lo había trabajado y lo vivió siempre de cerca.

Entonces, llegó un maravilloso día que fue el cumpleaños de David y todos tenían claro que el mejor lugar para celebrarlo, era el Parque de Ciencias. Donde tanto le gustaba y lo visitaba muchas veces como pasatiempo y también era su lugar de refugio. David estaba muy contento por celebrar su cumpleaños allí y consiguió invitar a unos amigos: Unos del colegio con quienes se llevaba bien, otros del Club de Ciencias y tampoco podían faltar, unos chicos de una Asociación que tenían el mismo problema que él. Allí pasó la tarde jugando y riendo como nunca se había imaginado. Estaba disfrutando de su cumpleaños y en el sitio que para él era su Paraíso. Y para esa ocasión, se había puesto un pantalón marrón, una camiseta blanca con un chaleco beige y unas botas marrones.

     Ya no era un niño tímido y triste. Aunque tenía su problema, ya estaba aprendiendo a vivir con él. De hecho, cuando llegaba el final de la fiesta y era hora de irse a casa, no podían faltar los regalos especiales que habían preparado el profesor Alberto y su esposa. Ambos tenían mucha ilusión de que le gustaran. Entonces David, abrió el primer regalo que preparó el profesor Alberto. Era un paquete grande y ¿qué era? Un telescopio.

- Esto David, para que sigas disfrutando de la astronomía que tanto te gusta y puedas ver las estrellas todas las veces que quieras. Es un regalo que te hago para que sigas con tu pasión y nunca dejes de soñar.

Le llegó el turno a su esposa y ésta le regaló un libro de Albert Einstein:

- Esto para que conozcas la historia de este científico que como tú, también tenía el mismo problema y eso no le impidió ser un genio. Te animo para que no te sientas triste ni te vengas abajo si eres diferente, Porque tienes muchas cosas buenas y podrás llegar a ser lo que quieras. Fíjate en él cómo llegó a ser grande en la Ciencia. Podrías serlo tú también.

David observaba el libro y exclamó mirando al profesor:

- ¡Mira, se llama Alberto!

Todos rieron hasta el profesor y comentó:

- Claro, además, ¿sabes una cosa? Que yo cuando conocí su historia me sentía identificado en algunas cosas. Cuando era niño me pasaba lo mismo que tú y en aquellos tiempos, las cosas fueron diferentes. Pero conseguí seguir adelante cumpliendo sueños y poder disfrutar de las mejores recompensas. Una de ellas encontrarme en mi camino a mi esposa, quien me ha ayudado mucho y he conseguido gracias a ella vivir día a día feliz.

El profesor Alberto puso una mano en el hombro a David y con una sonrisa, añadió estas palabras:

- Cuando te veía solo por aquí en el Parque de Ciencias, sabía que algo te pasaba y una vez que descubrí tu historia, por eso quería ayudarte. Hace años cuando era niño me pasaba lo mismo que tú y me refugiaba en la Ciencia como mundo de salvación. Poca ayuda tuve y muchas cosas las descubría solo, pero tuve la suerte de que a pesar de las cosas que me han pasado, no faltaba el empeño de vivir mi vida, estudiar una carrera y trabajar. Demostrar al mundo mis cualidades y ser una persona más.

David no dejó de escuchar las emotivas palabras de su amigo el profesor Alberto.

- ¿Te acuerdas cuando te llamaban “Marciano”? Tú nunca lo has sido ni tienes por qué serlo. Puede que cada uno de nosotros que tengamos el mismo problema, parece que venimos de otro planeta, Pero somos iguales ya sea como sea cada uno, somos personas y todos tenemos los mismos derechos. Nadie tiene que pisar a nadie por cómo sea ni reírse porque al final, cada uno tiene su propia vida y su propio camino y tú, mi amigo David, tienes el tuyo.

Con este discurso, David abrazó al profesor Alberto y se marchó con sus padres de vuelta a casa, muy feliz por la fiesta de cumpleaños inolvidable, los regalos y las sabias palabras que llegaron a su corazón. Unos días después, se presentó en el despacho del profesor Alberto por sorpresa en vaquero azul y una camiseta negra con la fórmula E=mc2 en el centro como una pizarra. Llevaba unas zapatillas estampadas con números. El profesor Alberto se rió al verle con un aspecto tan gracioso, original y matemático.

- Hola profesor Alberto.

- Hola David. Vaya, vaya. Qué camiseta tan chula.

- ¿Te gusta? Es la fórmula de Einstein, mi mamá me la regaló.

- Ya veo que te has hecho fan del gran científico Albert Einstein. Y David con un salto de alegría exclamó:

-¡Claro que sí! ¡Y quiero ser un gran científico como él!

El profesor Alberto entre risas aplaudió:

- Estupendo, David, ¿por qué no? Seguro que lo serás. ¿Qué te parece si damos una vuelta por la sala de Astronomía? ¿Y después te apetece tomar un batido de chocolate?

- Claro.

- Estupendo, pues vamos.

Y así fue cómo David pasó otra tarde más en el Parque de Ciencias con el profesor Alberto, muy contento y con muchos deseos de ser un gran científico y matemático como Albert Einstein.

 

 

 

 

lunes, 4 de enero de 2021

COMENZAMOS EL AÑO MANTENIENDO EL SERVICIO "SABIOTE ATENCIÓN PSICOLÓGICA"

Comenzamos el año manteniendo el servicio comarcal "Sabiote Atención Psicológica" que tanto puede animar a otras personas con discapacidad física, y que no tienen claro dejar su casa para estudiar, ya que después, su incorporación al mercado laboral es casi imposible.

Además, es frecuente que alguien les diga algo parecido a esto: “Has nacido con una discapacidad, no te compliques la vida, pásala lo mejor posible, y ya está”

Es el momento crítico que sin duda marcará vuestras vidas. Podéis leer un artículo sobre este tema en el siguiente enlace: EL MOMENTO CRÍTICO

Sin duda no es un contrato más, la política inclusiva que están llevando a cabo tanto la Excma. Diputación de Jaén como el Excmo. Ayuntamiento de Sabiote, tiene el valor impagable de incluir, en lugar de excluir, y de animar a otras muchas personas con diversidad funcional a dar el paso, salir de la comodidad de la casa, pasar de las opiniones en contra, y estudiar, porque seguramente lo vais a conseguir, y porque después, os van a dar la oportunidad de demostrar vuestro talento.

Quiero expresar mi más profundo agradecimiento tanto la Excma. Diputación de Jaén como al Excmo. Ayuntamiento de Sabiote, porque, insisto, no es un contrato más, es un contrato que puede cambiar la vida de muchas personas con diversidad funcional que en estos momentos están pensando: ¿Para qué me voy a complicar la vida estudiando, si no voy a tener una integración laboral? 

Si yo lo he conseguido… ¡¡¡VOSOTROS TAMBIEN PODEIS!!!

   




Para contactar conmigo pueden enviarme a mi WhatsApp:

 Un mensaje de texto.

 Un mensaje de audio.

Videoconferencia.

¡¡¡Lo que más les guste!!!

 

viernes, 6 de noviembre de 2020

CÓMO TRATAR A LAS PERSONAS CON DIVERSIDAD FUNCIONAL

A todos nos gusta que nos traten correctamente, cuando alguien no lo hace, nos sentimos incómodos, a veces tan incomodos que evitamos a esa persona o ese lugar en el que no nos han tratado bien.

Las personas con diversidad funcional no somos ajenas a estos sentimientos, quiero resaltar que no existen sentimientos discapacitados, no existe el alma discapacitada. Lo esencial de las personas NO entiende de diversidad funcional.

La clave está en la palabra: persona. Eso debería darnos una idea bastante aproximada de cómo tratarnos, el resto son circunstancias que rodean a las personas. “Yo soy yo y mis circunstancias” decía el famoso pensador español D. José Ortega y Gasset.

 

MI EXPERIENCIA

No quiero que este blog sea un blog al uso, quiero que sea diferente porque yo soy una persona con diversidad funcional, y no solo quiero destacarlo, sino que quiero que marque la diferencia. Siempre que lo considere oportuno quiero explicar al menos, parte de mi experiencia.

 

AJEDREZ

El ajedrez es parte importante en mi vida, me ha permitido conocer personas cuya amistad, pasados muchos años, aún conservo, visitar lugares, ganar torneos…


El ajedrez para mí es casi milagroso, porque cuando los jugadores nos dirigimos a la sala de juego, todos van más rápido que yo, incluso con sus coches, mientras que a mí me cuesta mucho más hacer ese camino.


Sin embargo, llegamos a la sala de juego, nos sentamos y, desde ese momento las posibilidades se igualan, ¡desaparece la discapacidad! Porque lo que a mí me cuesta es moverme, pero al ajedrez se juega con la cabeza, y en ese sentido no tengo nada que envidiar a nadie. Por cierto, no sirve de nada llegar antes a la sala de juego, basta con no llegar tarde y saber dónde está el baño.

 

APARIENCIA Y ESENCIA

Cuando juego en un lugar en el que no me conocen, es frecuente que me subestimen, que piensen que no sé jugar, incluso en algunas ocasiones escucho comentarios que tendrían sentido si me hubiera presentado para jugar en el Real Madrid, pero mi sentido del ridículo me lo impidió, por eso elegí el ajedrez, eso sí lo puedo hacer.

 

He ganado muchas partidas con facilidad, simplemente porque mi rival ha pensado que, en vista de mi apariencia, no podía jugar bien al ajedrez.

 

No pasa nada, estas personas, cambian rápidamente su idea sobre las personas con diversidad funcional, se liberan de sus prejuicios al respecto y, la mayoría se alegra de haber aprendido algo valioso. Todo ello por el módico precio de una partida perdida. Excepto los espectadores, que han aprendido lo mismo, pero sin perder la partida. Son las ventajas del aprendizaje observacional.

 

MONITOR DE AJEDREZ

Para mí es muy gratificante observar que en mi clase de ajedrez se ha normalizado la diversidad. Mis alumnos solo ven a alguien que les enseña de forma amena y, que a pesar de todas las dificultades ha conseguido muchas cosas. Es un mensaje muy valioso para ellos, les será de gran utilidad a la hora de afrontar retos y, sobre todo, son alumnos que crecerán sin prejuicios.

 

El ajedrez es solo un ejemplo, juzgar a las personas solo por su apariencia, se repite en todos los ámbitos de la vida, es un grave error, pero vivimos en la cultura de la imagen, nos cuesta profundizar en la persona sin tener en cuenta su imagen, olvidamos que la imagen pasa, y si en el interior de esa persona no hay nada más…

 

Otro error muy común es fingir que has entendido lo que la persona con diversidad funcional acaba de decir. Se nota al instante.

En una conversación con una persona con diversidad funcional, si le cuesta hablar, hay que tener mucha paciencia, y pedirle que repita más despacio lo que acaba de decir y que no se ha entendido.

 

Esto rara vez se hace, porque da vergüenza preguntar, o porque tienen prisa. Sinceramente creo que no hay mala intención, pero, la verdad es que el mensaje no llega a su destino, tanto si era valioso, divertido o daba pie a algo interesante, la conversación acaba de forma abrupta, a veces tragicómica.

 

Un ejemplo:

-      Hola Paco, ¿Cómo estás?

-      Mal, acabo de ver que tu casa está ardiendo.

-      Genial, ¡Eres un campeón! Hasta luego.

 

Esto puede ser otra causa por la que la persona con dificultad para hablar puede aislarse, recluirse y/o buscar ambientes más propicios en los que a las personas sí les interesa lo que tengo que decir, y si algo no se entiende, me van a pedir que no me preocupe, que se lo repita más despacio, porque tiene interés en mantener esa conversación.

 

Doy por terminado el capítulo dedicado a parte de mi experiencia personal, el resto está recogido en las siguientes recomendaciones.

 

Consejos para el trato con personas con discapacidad:

 

Consejos generales:

 

·         Habla directamente a la persona con discapacidad, no a su acompañante.

·         Piensa que la discapacidad no es una incapacidad:

·         No subestimes ni prejuzgues a las personas con discapacidad.

·         Deja que ellas hagan por si mismas todo lo que puedan hacer.

·         Pregunta antes de ayudar y no des por sentado que necesitan ayuda.

·         Ofrece tu ayuda únicamente si la persona parece necesitarla.

·         Que sean ellas las que te marquen el ritmo.

·         Actúa con naturalidad:

·         Piensa que desean que se les trate como a iguales y evita el proteccionismo o el paternalismo.

·         Antes de ayudar, pregunta sobre cómo puedes ayudar.

·         Realiza la ayuda con naturalidad, sin exagerar.

Consejos para el trato con personas con discapacidad física:

 

·         Ofrece tu ayuda para alcanzar o levantar objetos, abrir puertas o ventanas, utilizar máquinas expendedoras u otro tipo de equipos.

·         En compañía de alguien que camina despacio o utiliza muletas, ajusta tu paso al suyo.

·         Si desconoces el manejo de alguna ayuda técnica (silla de ruedas, andador, teclado especial…) pregunta al usuario acerca de cómo ayudarle.

·         Para hablar con una persona usuaria de silla de ruedas, siempre que sea posible, sitúate de frente y a su misma altura.

 Consejos para el trato con personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental:

 

·         Trátale de acuerdo a su edad, pero adaptándonos a su capacidad y recordando su condición de persona.

·         Procura ser naturales, respetuoso y discreto al hablar a una persona con dificultades de comprensión.

·         Ayúdale sólo en lo necesario, dejándole que se desenvuelva sola en el resto de las actividades.

·         Exprésate utilizando un vocabulario sencillo y asegurándote de que te ha comprendido. La comunicación debe ser clara, sin ambigüedades y evitando confusiones.

·         Respeta sus silencios y su espacio vital.

·         En una conversación pueden responder lentamente, por lo que hay que darles tiempo para hacerlo. Procura ser paciente, flexible y muéstrales apoyo.

·         Si tienes que explicarle algo, hazlo con instrucciones claras y concisas, acompañadas de modelos de acción (ejemplos, demostraciones, guiar con la mano, etc.).

·  Procura estar atento a sus repuestas, para que puedas adaptar la comunicación si fuera necesario.

·         Facilita su relación con otras personas.

 


Fuente:

http://www.crmflardero.es/InterPresent1/groups/imserso/documents/binario/consejosparaeltratoconpersonas.pdf

 

 


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